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CONVERSA amb el periodista Emilio Pérez de Rozas

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La seva presència a Igualada és un luxe i una oportunitat única per als amants del GP perquè Emilio Pérez de Rozas és un dels ‘grans’ del periodisme esportiu. Amb ell parlarem del món màgic del Moto GP i la seva projecció de futur.

Periodista del diario Esport i d’el Periòdico de Catalunya des de la seva fundació. Col·laborador assidu dels mes prestigiosos mitjans de comunicació mundials com el MOTOGP, els mateixos companys de professió l’anomenen ‘el capo’. Des de l’any 1985 ha cobert 22 temporades de moto GP, 460 curses, ha fet més de 400.000 km pels cinc continents.

Presentarà l’acte, Jaume Rodríguez Enrich, president de l’Associació El món a Igualada, entitat adherida a l’Ateneu Igualadí.

PRÈVIAMENT A les 18 h a l’ABACUS (c/ Sta. Caterina) oferirà una roda de premsa oberta també al públic conduïda per Jordi Cuadras, periodista de Canal Taronja.

I a les 21 h al Cafè de l’Ateneu >  Barça – Atlètic de Madrid amb la companyia del periodista

EMILIO PÉREZ DE ROZAS > Un trocito de mi vida

 

El DNI es bueno, es válido, seguro. He pasado infinidad de controles, hasta fronterizos, incluso en países exóticos, y jamás me ocurrió nada. 37.309.138X. Vale, seguro, es bueno.

Otra cosa es la fecha de mi nacimiento, punto del que, digo, supongo, ha de empezar lo que mi amigo Jaume me pide antes de acudir a una charla, muy charla. Uno puede contar quien es, pero si empieza falseando su fecha de nacimiento, mal asunto.

Y la verdad es que estoy convencido (mi familia también posee alguna prueba, pero se la guarda) de que yo no nací el 8 de junio de 1952. Nací antes, algunos días, quién sabe, ciertas semanas, seguro. En aquellos tiempos, es decir, hace casi 65 años, había que dar de alta a tu nuevo hijo en el Registro Civil de la ciudad, es decir, en Barcelona, de inmediato. El mismo día del nacimiento, de lo contrario la multa que te caía era enorme, cuantiosa. Y papá, que seguro ese día estaba haciendo fotos y fotos, se olvidó.

Se olvido tanto, tanto, que apareció en el Registro Civil días más tarde y como era él, es decir, el ‘puto amo’ de la ciudad, los funcionarios le saludaron como le saludaban las porteras de los inmuebles a la hora de sacarle una escalera para hacer una foto. Y le dijeron algo así que “ya estás, de nuevo, aquí, Carlos, seguro que has tenido otro chico”(tubo hasta 10). Pues sí, ha nacido hoy (8 de junio de 1952). Y el funcionario me inscribió ese día. No dudó de papá ¡Nadie dudaba de papá! Pero, claro, cuando fui a pedir, en la Catedral, me partida de bautismo para mi boda, resultó que, en efecto, yo había sido bautizado antes de nacer. Lo dicho, ni quise saber cuándo: 8 de junio de 1952. Y ahí me quedo.

Si así empieza mi vida, pueden suponer que ha sido de lo más divertida del mundo, pese a que mamá murió teniendo yo solo 15 años, que papá falleció nada más jubilarse y no pudo disfrutar de los suyos y que murieron cinco hermanos más (uno de ellos, Pepo, de terrible ELA), mientras yo me convertía en periodista. O lo intentaba, siempre ayudado, cómo no, por la tribu de mi hermano Carlos, uno de los mejores diseñadores de diarios del mundo. Tribu formada, entre muchos, o entre otros, por Antonio Franco, Javier Batalla, Maria Rosa Mora, Miguel Ángel Bastenier, José Antonio Sorolla, Xavier Roig y mi maestro Àlex J. Botines.

Ya de joven, a los 16 años, trabajé en Cifra Gráfica, que era la parte fotográfica de la Agencia Efe. Estudie en el Colegio de los Sagrados Corazones (el del padre Damián, el de Molokai, la isla de los leprosos) y, luego, formé parte de la primera promoción, sí, sí, nosotros inventamos la carrera universitaria de periodismo, en la Universidad Autónoma de Bellaterra: se llamaba, se llama, Ciencias de la Información.

Y de ahí, ya me enganche, siempre con Carlos, Antonio (Francia) y Àlex (Botines), a multitud de historias, vidas, aventuras y escuelas: la revista satírica del deporte ‘Barrabás’ (como la encuentro a faltar), Diario de Barcelona (fuimos despedidos y casi cerrados por ‘rojos’), El Periódico de Catalunya, El País (de Catalunya) y, finalmente, a partir de los JJOO de Barcelona-92, de nuevo, en El Periódico de Catalunya.

Siempre, siempre, compartiendo escribir con la fotografía. Sin ser un maestro, siempre he tratado, con mi pequeña portación fotográfica (suelo hacer las fotos de mis propios reportajes, con gran cabreo de alguno, solo alguno, de mis colegas fotógrafos que, supongo, me deben considerar un intruso, aún teniendo el apellido mítico que tengo) homenajear a papá Carlos, ya desaparecido, y a mis maravillosos tíos, Manolo y Kike, que aún viven y a los que mimo a diario. O eso intento.

Llegados hasta aquí y teniendo en cuenta que también me divierto participando en tertulias radiofónicas (ya menos en televisión), he de reconocer que mi vida profesional se va apagando. Ya no mando (ni lo pretendo) y observo con preocupación como muchos de los que compartieron mesa en las redacciones de Deportes en las que yo trabaje, dirigen a compañeros con un estilo que no tiene nada que ver con lo que yo aprendí.

Arrancó el 2017 y he de decir que mi vida ya no es de este mundo. Y, menos, de este mundo periodístico. Odio, blasfemo, escupo sobre la red, internet, facebook, twitter, instagram. No tengo nada de eso y mis problemas laborales me está creando, pues mis amos creen que estoy dañando mucho a mi medio al no tener twitter, ya que mi eco en las redes sociales supondría un gran beneficio (dicen) para el periódico.

Odio la red porque tan solo ha contribuido, según mi modesta opinión, a propagar bulos, mentiras, rumores, supuestas noticias, que se desmienten a la media hora. Odio la red porque está ayudando a enterrar el papel, lo único creíble, pues en el papel solo se publica aquello que está debidamente contrastado por tres fuentes. Y esa es nuestra penitencia: no haber sabido contarle a la gente que el papel, el periódico, es lo único creíble, que solo es válido aquello que está negro sobre blando, porque todo lo demás va de móvil a móvil, de twitter a twitter, de mentira en rumor.

Empiezo a esconderme en cualquier rincón de la redacción. Abro consulta para los jóvenes que me quieren preguntar cosas (cada vez menos, son unos osados y lo creen tener todo en su móvil, ¡todo!), y espero y deseo que mis jefes me encarguen cosas que tengan que ver más con el papel, con historias humanas, que con el vuelo inmediato de un clic en la web.

Odio esas máquinas contadoras de clics que poseen, escondidas o a la vista, los que mandan ahora en las redacciones, que no son otros que los gurús de las redes, de internet, de la web de los medios, que nadie sabe ni de dónde han salido, ni dónde aprendieron, ni quien les dijo que el periodismo del presente y futuro es lo que sale en las pantallitas del móvil, cada vez más sofisticado.

Ellos son los que, cada dos por tres, gritan al aire “¡esto está cogiendo vuelo! ¡tenémos a 345 personas conectadas a esa noticia de Cristiano Ronaldo estrena calzoncillos!” O esa foto donde aparece el loro que tiene el mismo peinado y color de pelo que Trump. O ese video de la señora que conduce contra dirección con una rueda pinchada. O ese niñato de Justin Bieber metiéndole un mamporro a uno de sus fans a la llegada al Sant Jordi. O el último twitter de Leo Messi, que no concede entrevistas, pero que provoca un revuelo total en la redacción cuando, en su cuenta de instagram o twitter (así nos dirigen), publica la foto del primer chut, en su campo de fútbol privado, de su hijo Thiago. “¡Esto va a coger un vuelo tremendo en la web! ¡Corre, corre!” Y corres hacia no sabes donde.

No, lo siento, me borro de ese periodismo. Ya tengo edad de jubilarme. Y en ello estoy.

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Data: Dimarts 7 de febrer
Hora: a les 20 h
Lloc: Sala de Socis de l'Ateneu
Organitzador: Associació El món a Igualada


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